
Aquella joven se encontraba en lo alto del faro abandonado, sus lágrimas se prolongaban en sollozos y sus sollozos terminaban en llantos. El dolor era fuerte, aquel corazón desgarrado moría lentamente en su interior. La tormenta llegó y el llanto fue callado por el rugir del cielo. Los ojos se cerraron y con suavidad se precipitó al vacío con la lluvia.
Mientras caía recordaba como esa noche su amado había fallecido. Los celos la volvieron loca y hundió ese cuchillo en su pecho intentando aplacar el dolor con la muerte de aquel hombre. Pero aquel hombre era lo que más amaba en la vida y su muerte no había hecho más que acrecentar aquel dolor. Por ello en ese momento caía al vacío esperando volver a verle cuando su cuerpo se estrellase contra las rocas.
Aquella noche los celos la volvieron loca y la mataron, pero su amor es lo que realmente la hacía sentirse viva.
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