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viernes, 30 de julio de 2010

Soledad

Soledad, espera eterna que no parece tener final, suspiros y lamentos que no saben cuando acabarán. Y mientras aguardo solitario, en busca de un sueño que parecía nunca llegaría y que las frias manos del destino no dudo en arrebatarme. Sueño real, truncado en pesadilla, final inesperado que no encuentra su solución, y mientras tanto, mientras todo eso ocurre, una pequeña llama en lo más profundo del corazón se resiste a apagarse y morir, y la esperanza, no perdida todavía, se hace fuerte en lo mas hondo del alma. Luchar y resistir, pues cada día, cada segundo, los recuerdos agolpan mi cabeza, recuerdos de momentos en los que fui más feliz que en toda mi vida. Y también recuerdos de los errores cometidos, errores que me aventuro a seguir luchando por acabar con ellos y por aprender de ellos, pues ya supere a tu lado obstaculos que jamas pense que fuese capaz de superar, y pienso seguir luchando hasta que me quede sin aliento. Pero mientras tanto, esta soledad me invade, me confina en esta prisión de paredes frias, donde cada noche suspiro por un abrazo y saber que aun estas aqui, que aun no ha muerto ese sentimiento en tu corazón. Cuento los segundos que me quedan para poder volver a mirarte a los ojos, poder oirte reir y acariciar la punta de tu nariz suavemente con mi dedo, como siempre hacia, en aquellos días, en los que esta soledad no existía.

martes, 14 de abril de 2009

SOLEDAD DE UNA ROSA


Hace mucho tiempo en un país que se oculta entre nubes y montañas existía la montaña más alta que nadie ha visto jamás, algunos dicen que subiendo a su cima podías tocar la luna. En su pico habitaba una pequeña rosa, una rosa tan hermosa que todo aquel que intentaba robarla caía al vacío al contemplarla. La rosa se sentía sola, triste y cada día que pasaba comenzó a marchitarse debido a su soledad.

Un buen día un pájaro se la acercó y la arrancó varias hojas, la rosa se sentía más desgraciada que nunca pues poco a poco moría sola y las desgracias se sucedían, pero la rosa no se dio cuenta que mientras ese pájaro arrancaba sus pétalos caían de sus patas pequeñas semillas en aquellas tierras. Un día cuando la rosa daba todo por perdido llego una gran lluvia y la rosa pensó que acabaría cayendo al vacío, tenia frío y deseó que acabase todo.

Finalmente salió el sol y cuando la rosa quiso darse cuenta se encontraba rodeada de muchas otras flores. En aquel momento aquella rosa se sintió afortunada y cuentan que comenzaron a florecer muchas más a su alrededor y que desde entonces en aquel lugar y en el resto del mundo cuando ese hecho se produce es conocido como primavera. Pero lo importante que aprendió la rosa es que por mucho que todo vaya mal no desesperes porque al final el sol acabará brillando y llegará algo bueno.

martes, 24 de marzo de 2009

EL LOBO

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Es una criatura solitaria, vaga por la noche sigiloso y sin dejar a penas constancia de su rastro. Como un alma en pena, busca su vida, una vida en la oscuridad, una vida donde sobrevive el más fuerte, pero sobre todo una vida donde la soledad es su principio y su fin.

Aquel lobo miraba esa noche el bosque, escudriñando cada detalle en aquella gran mancha negra que se alzaba ante el. Su olfato indicaba peligro, otros lobos seguían su rastro. Su endebles patas a penas podían caminar tras varios kilómetros corriendo pero pese a todo saco fuerzas de flaqueza y siguió adelante. Aquella carrera no era solo por huir de la manada, era una carrera por su vida, un segundo para respirar suponía no volver a poder hacerlo. Pero pronto se detuvo, era inútil seguir huyendo de la muerte, todos morimos algún día, así que decidió no malgastar mas fuerza y esperar su muerte viéndola venir de cara y no a la espalda como un cobarde.

La manada lo rodeó, todos asomaban sus afilados dientes mientras sus ojos enrabietados clavaban su mirada en aquel joven lobo. Eran cuatro, tan solo uno habría bastado para acabar con su vida, pero sin embargo quisieron asegurarse de que aquella noche era la última de aquel rebelde. Rebelde por no querer acatar las ordenes del jefe de la manada, nadie debía oponerse o sabe que su destino era el que estaba apunto de recibir aquel temeroso animal. No tardaron en lanzarse sobre él y cayendo de un lado a otro pronto su cuerpo se llenó de heridas mientras aquellas cuatro fieras se divertían.

Pronto aquel miedo desapareció, aquella manada había mandado que matase junto sus cuatro compañeros al ser que más amaba por desobedecer criar cachorros con el jefe. Él se negó y aquellos cuatro acabaron con su vida. Una nueva negación había hecho que quisiesen ver correr sangre, la suya, pero esta vez lucharía. Estaba harto de que las negaciones ante el poder fuesen castigadas y de no correr libre sin tener que dar motivos a nadie. Esta vez no se rendiría, pronto saltó y mordió uno de los cuellos de sus compañeros haciéndolo caer al suelo tiñendo se color rojo la hierba que en aquel momento apenas se distinguía, poco duraron los otros dos que asustados por su mirada fueron débiles y tuvieron el mismo destino, bajo una mirada de libertad, sin miedo.

El lobo corrió entre los árboles hasta llegar a un acantilado de aquel valle, la noche y sus estrellas se abría ante él, un mundo libre, para una vida libre que sin miedo lucho contra la opresión. Entonces el lobo aúlla, lo hace por su amada, lo hace a la luna, lo hace por su soledad.