La oscuridad envuelve la noche, la lluvia salpica a la luna y las nubes acurrucan las estrellas. Pronto un trueno rompe la calma, el bosque se agita, las aves nocturnas se cobijan entre sus ramas. En el barro se forma un río, primero oscuro, luego claro con una luz que parte el cielo en dos. Las hojas atemorizadas suplican por no caer de su hogar, los árboles se estremecen gota tras gota, y las nubes siguen rugiendo en lo alto y gritando que algo se avecina. Ese algo hace que el bosque quede desprotegido y que el manto de sus ramas caiga al suelo siendo llevado por la corriente. Hoy comienza una nueva época, hoy el florido bosque se envuelve en una sombra, hoy es la primera noche de otoño.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
NOCHE DE BOXEO
El público se agolpa en los aledaños del ring y mientras esperan los guerreros en sus respectivos vestuarios. Sus miradas relajadas ocultan su espíritu de lucha que desea salir fuera para demostrar su fuerza. Pronto llega el momento y los dos caminan rumbo al escenario del drama. Los flashes se suceden junto al griterío en un largo pasillo que lleva a las escaleras. Depositan sus botas sobre polvos de talco y tras rogar por su suerte suspiran y suben los escalones para deslizarse entre las cuerdas.
El presentador anuncia al campeón y al aspirante, el árbitro loas llama y tras los puros trámites los combatientes chocan sus puños y se miran intentando atemorizar al contrario. Cada uno espera en su rincón, ansiosos por la victoria, cautelosos por la derrota.
La campana suena y el ring se convierte en una pista de baile, los dos marcan sus pasos de manera elegante buscando una táctica para empezar a golpear. Comienza el tanteo, suaves golpes que impactan contra los guantes que protegen a ambos rivales. Pronto uno de ellos ve un hueco por donde golpear y balancea su cuerpo asentando así un fuerte golpe en el costado del aspirante. El aspirante siente dolor y su rival aprovecha esos instantes para seguir golpeando hasta finalmente quedar al descubierto el rostro donde con un fuerte gancho impacta contra este haciéndole caer sobre la lona.
La cuenta atrás a comenzado, el joven boxeador apoya los puños en el suelo. Todo da vueltas y al mirar a su rival ve un cuadro de Dalí. Pero sin embargo el no puede perder, ha sacrificado mucho para llegar allí y esas fuerzas hacen que se ponga de pie y ante el clamor del público el espectáculo continúe.
Los asaltos se suceden, ambos tienen un espíritu de lucha digno de elogio. Caen y se levantan para seguir, no sienten dolor, solo sus ganas de victoria. Los golpes se suceden y pronto llega el definitivo. El impacto suena en todo el recinto y el protector bucal vuela por el aire, un haz de luz llena el lugar siguiendo así los flashes la caída del campeón sobre la lona.
El duelo a concluido, hoy un nuevo boxeador entra en la historia, un nuevo campeón recorrerá el mundo. Sus puños se alzan al cielo, la gente aplaude y la prensa invade el lugar. Un sueño se hace realidad y una vez más queda demostrado: “Si sueñas algo solo tienes que luchar por conseguirlo, y por mucho que caigas nunca rendirte porque algún día se hará realidad”
lunes, 23 de marzo de 2009
ASESINO
Una noche más cae la lluvia sobre la ciudad. Ya no recuerdo la última vez que vi la luz de la luna o el sol. Todo está en calma, un llanto de un bebe rompe el silencio y una vez su madre lo logra callar el llanto queda ahogado en sonido de la lluvia. Yo avanzo lentamente por la calle, la lluvia se desliza por mi abrigo de cuero negro, me fundo con la noche, soy una sombra en la oscuridad.
La puerta está cerrada, con la habilidad que me caracteriza en dos segundos la puerta se abre, no hay cerradura que se me resista. Las gotas caen en el rellano y avanzo sin dejar huellas pese a mis suelas mojadas. Las escaleras son estrechas y antiguas, pero pese a su maltrecha madera ningún sonido se produce mientras las subo, el sigilo es mi mayor aliado en mi trabajo.
Ella está en la ducha, en su piso se puede oír como cae el agua, yo espero en su armario tranquilo y paciente. Ella vuelve a su cuarto envuelta en la toalla, la cual al poco tiempo deja caer, a penas me inmuto al ver su cuerpo desnudo, no me gusta mezclar trabajo y placer.
Por fin duerme, el momento ha llegado. Respira suave y pausadamente pero pronto la respiración se ve agitada, la almohada que he colocado sobre su rostro la hace revolverse y quedarse sin respiración. Pronto ya no queda vida en aquellos ojos, las fotos que pensaba publicar ya no verán la luz, ya he terminado mi trabajo. Así me gano la vida, mato a gente por dinero, soy asesino.
lunes, 16 de marzo de 2009
MUERTE DE UN ANIMAL
Hoy ha habido un asesinato, uno que destaca entre toda la miseria y muerte a la que apesta la ciudad, uno que entre muchos otros es especial.
Ella se encontraba minutos antes sentada en el salón cuando la puerta sonó al cerrarse y se volvió aterrada al ver a aquella bestia con los ojos inyectados en sangre. Ella suplicó mientras se arrinconaba contra la pared, pero aquella alimaña de dos patas la levantó agarrandola por el cuello con sus zarpas. Ella gritaba mientras aquellas sucias garras la abofeteaban y la arrojaban contra los muebles de la casa. Los llantos fueron ahogados por el dolor, pero pese a este consiguió zafarse de la fiera y correr a la cocina.
Cuando aquel monstruo entró en aquel cuarto no vio nada, avanzó lentamente y pronto notó aquel gélido cuchillo atravesándolo por detras. Se giró y la mujer siguió acuchillándole hasta que finalmente cayó sobre las baldosas blancas tiñéndolas de rojo. Ella lloró se sentó en el suelo rodeada por aquel rio rojo que inundaba la cocina. Aquel animal había recibido su merecido, se llamaba John, y era su marido.