El público se agolpa en los aledaños del ring y mientras esperan los guerreros en sus respectivos vestuarios. Sus miradas relajadas ocultan su espíritu de lucha que desea salir fuera para demostrar su fuerza. Pronto llega el momento y los dos caminan rumbo al escenario del drama. Los flashes se suceden junto al griterío en un largo pasillo que lleva a las escaleras. Depositan sus botas sobre polvos de talco y tras rogar por su suerte suspiran y suben los escalones para deslizarse entre las cuerdas.
El presentador anuncia al campeón y al aspirante, el árbitro loas llama y tras los puros trámites los combatientes chocan sus puños y se miran intentando atemorizar al contrario. Cada uno espera en su rincón, ansiosos por la victoria, cautelosos por la derrota.
La campana suena y el ring se convierte en una pista de baile, los dos marcan sus pasos de manera elegante buscando una táctica para empezar a golpear. Comienza el tanteo, suaves golpes que impactan contra los guantes que protegen a ambos rivales. Pronto uno de ellos ve un hueco por donde golpear y balancea su cuerpo asentando así un fuerte golpe en el costado del aspirante. El aspirante siente dolor y su rival aprovecha esos instantes para seguir golpeando hasta finalmente quedar al descubierto el rostro donde con un fuerte gancho impacta contra este haciéndole caer sobre la lona.
La cuenta atrás a comenzado, el joven boxeador apoya los puños en el suelo. Todo da vueltas y al mirar a su rival ve un cuadro de Dalí. Pero sin embargo el no puede perder, ha sacrificado mucho para llegar allí y esas fuerzas hacen que se ponga de pie y ante el clamor del público el espectáculo continúe.
Los asaltos se suceden, ambos tienen un espíritu de lucha digno de elogio. Caen y se levantan para seguir, no sienten dolor, solo sus ganas de victoria. Los golpes se suceden y pronto llega el definitivo. El impacto suena en todo el recinto y el protector bucal vuela por el aire, un haz de luz llena el lugar siguiendo así los flashes la caída del campeón sobre la lona.
El duelo a concluido, hoy un nuevo boxeador entra en la historia, un nuevo campeón recorrerá el mundo. Sus puños se alzan al cielo, la gente aplaude y la prensa invade el lugar. Un sueño se hace realidad y una vez más queda demostrado: “Si sueñas algo solo tienes que luchar por conseguirlo, y por mucho que caigas nunca rendirte porque algún día se hará realidad”